Pecadores, quinta película de Ryan Coogler, está ambientada en la década de 1930 y relata la historia de dos hermanos gemelos. Michael B. Jordan interpreta a ambos, quienes regresan a su ciudad natal para un nuevo comienzo. Olvidar sus problemas será lo de menos, ya que descubren que vampiros amenazan la localidad (entre otros objetos sobrenaturales de la trama).
Sin embargo, con esta cinta se busca ir más allá de los cánones de una cinta de terror, pues contiene una mezcla de géneros que la llevan a otros niveles, con el objetivo específico de crear una experiencia inmersiva en el cine.
Para esto, la filmación se realizó con la combinación de fotografía de gran formato, lentes Super Panavision y película IMAX. Esto representó un gran reto para Coogler y su equipo, quienes trabajaron por primera vez de esa manera. Sin embargo, afortunadamente recibió algunos consejos del mismísimo Christopher Nolan (Oppenheimer, 2023) para lograrlo.

Este sería el filme más personal del director, ya que tomó como inspiración al estado de Mississippi y la relación que tiene esta región con su abuelo materno y uno de sus tíos, así como por su significado para la cultura popular y el blues.
“Es mi carta de amor a la experiencia teatral. Y es una experiencia en la que ha habido cierta ansiedad sobre si está amenazada o no. Por eso filmamos en gran formato (…) Es una carta de amor a la experiencia de ver una película emocionante, en una sala llena de extraños”, contó obre su reencuentro con Michael B. Jordan en el set, durante el evento virtual mundial para presentar el teaser trailer de la película.
Michael B. Jordan y Ryan Coogler son una especie de dúo dinámico en la actualidad, ya que han compartido créditos en Black Panther, Creed y Fruitvale Station, el primer filme que dirigió el cineasta. De hecho, son grandes amigos.
Hailee Steinfeld, Wunmi Mosaku, Jayme Lawson, Li Jun Li, Miles Caton, Jack O’Connell, Omar Benson Miller y Delroy Lindo complementan el elenco de Pecadores (Sinners), que estrena en cines el 17 de abril de 2025. Es la primera incursión de Coogler, quien también escribió y produjo la cinta, en el cine de terror.